¿Te
gustaría que los más pequeños fueran más activos en el cuidado del hogar y las responsabilidades relacionadas?
Es
una decisión muy positiva, y con la que aprenderán mucho, tanto ellos como los
otros niños y adultos que convivan con ellos. ¡Toma nota!
Los beneficios de ayudar en las tareas de
casa son muchísimos, y de gran importancia.
Trabajar el sentido de la responsabilidad, aprender a mantener el orden y la
limpieza, valorar el esfuerzo que supone mantener un hogar, potenciar el
desarrollo de su autonomía o fomentar el respeto a los bienes comunes son sólo
algunas de las principales ventajas.
A continuación, te recomendamos algunos aspectos que deberías tener en
cuenta a la hora de introducir a los más pequeños en las tareas de la casa:
1. Adapta la tarea a su edad: Es importante que
tengas muy en cuenta las capacidades con las que cuentan los más pequeños, pero
que no te sirvan de excusa para dejarles sin hacer nada. ¡Encuentra para cada
edad las diferentes tareas en las que pueden ir colaborando!
- Conviértelo en un juego: El truco está en proponer
retos y evitar las órdenes. Por ejemplo, decir ‘¿serías capaz de preparar
el desayuno?’ o convertir la tarea de barrer la habitación en un juego…
- La cocina, un genial
laboratorio de divertidos experimentos: Cocinar es, sin duda, una de
las labores en la que todos los niños y niñas pueden colaborar, sin
importar la edad que tengan. Dada la diversidad de las diferentes tareas
que implica, todos podrán encontrar su momento y espacio para ayudar.
- La ecología no se enseña, se
practica: Implicar a los más pequeños en las tareas
domésticas diarias ofrece además la oportunidad de transmitirles valores y
conductas ecológicas. Aprender a reciclar, a ahorrar agua mientras friegan
los platos, a utilizar productos no dañinos para el medio ambiente…son
buenas prácticas que, por mucho que trates de explicarlas, la mejor manera
de enseñarlas es mediante el ejemplo. ¿Te animas?
- No se trata de hacerlo
perfecto: Es
importante que no estés pendiente de ellos ni agobiándoles mientras
realizan las tareas. Es preferible que lo hagan mal, pero por sí mismos, a
que aprendan que si no lo hacen bien aparecerás tú para acabar la tarea.
Lo único que conseguirías es reducir su autoestima y hacerles dependientes
de otras personas. Y todos tuvimos que aprender en algún momento, ¿verdad?
- Enséñale la importancia de lo
colectivo y lo común: Hazles ver que el mantenimiento y limpieza de la
casa es cosa de todos, que no crean que te están haciendo un favor o
ayudando. Así cuidarán y respetarán el espacio común, porque entenderán
que es responsabilidad de toda la familia. No obstante, esto supone tener
en cuenta su opinión en la medida que sea posible, sino se sentirán
frustrados al comprobar que ellos forman parte de la familia sólo en
determinados casos.
- El mejor premio, una sonrisa: Reconocer siempre su esfuerzo es
de vital importancia, así que es básico hacerlo cada vez que sea
necesario. Sin embargo, no debemos confundirlo con comprar regalos y
juguetes a cambio de que colaboren en las tareas. ¡De ser así creerán que
deben hacerlo por el premio, y no porque también sea tarea suya!
- Organiza un calendario de
tareas: Debe estar bien visible, para que todos sepan las
tareas pendientes. Lo ideal no es asignarlas, sino que todos entiendan que
es responsabilidad común y se preocupen por realizarlas.
- ¿Preparamos el menú entre
todos?: Una actividad que puede ser divertidísima es la
preparación del menú semanal. Además, así los más pequeños aprenderán la
importancia de comer variado, y podrán acompañarte en las compras sabiendo
qué es lo necesario en casa. ¡Quizá pueda ayudarte a evitar caprichos de
última hora!
- ¡Da ejemplo!: Ellos no ayudarán si no ven que
todos los adultos de la casa participan también en las tareas. Evita los
comportamientos que puedan reflejar sexismo o cualquier otro tipo de
discriminación: todos los miembros de la familia deben participar en todas
las diferentes tareas ¡El cuidado del hogar es cosa de todos!